ENCRUCIJADAS

Roberto Cortázar

Nació en Chiapas en 1962. Estudió en la Escuela Nacional de Artes Plásticas "La Esmeralda" y más tarde en el Instituto Nacional de Bellas Artes. Ganó el Premio José Luis Cuevas en la Primera Bienal de Dibujo en el Museo del Palacio de Bellas Artes y desde entonces la atención de coleccionistas, públicos, museos y galerías se ha centrado en su desarrollo artístico.

Desde los catorce años se ha dedicado al dibujo y la pintura con un afán de perfeccionismo técnico, inspirado en el realismo figurativo y los volúmenes renacentistas, sobre los cuáles ha retomado sus propios lineamientos. Por ello puede decirse que su acercamiento al arte es humanista, arte de ideas, de proposiciones y también sin duda de provocaciones, en los que a la pasión se aúna la reflexión filosófica, existencialista, sobre la condición humana.

"San Sebastián" es una obra que se afilia a lo anterior. La reinterpretación de esta figura sirve como emblematización de los tiempos modernos y de estilos de vida todavía condenados por la sociedad. Es decir, san Sebastián se descontextualiza de su tradición para ser reinsertado como signo de martirio, de sacrificio en el que se mezcla al mismo tiempo el placer y el dolor.

Arturo Rivera

Nació en la Ciudad de México en 1945. Estudió pintura en la Real Academia de San Carlos. Vivió ocho años en Nueva York y colaboró con el pintor Max Zimmerman. Ha participado en numerosas muestras colectivas en Nueva York, Puerto Rico, Munich, Roma, Berlín, Paris, Tokio. Actualmente reside y trabaja en la ciudad de México.

Es un personaje peculiar dentro de la escena artística mexicana, extravagante, refinado y con un gusto manifiesto por el perfeccionismo, producto de sus obsesiones y, como dirá el poeta Francisco Hernández de "las manifestaciones más terribles de la belleza". Sus afinidades van en concordancia con la tradición pictórica europea, del Renacimiento al arte contemporáneo, mostrando sus preferencias por la figuración hiperrrealista.

"La última cena" es también una reconfiguración de una escena de sobra conocida. La sustitución de los personajes, por un lado resignifica sus posibilidades interpretativas, y por otra desprende a la obra de su sacralización para volverla actual y cotidiana. Sus personajes pueden o no tener una trascendencia; necesitan o no de su identificación, pero sí evidencian su plano elementalmente humano.

Martha Pacheco

Nació en 1957. Fue fundadora del Taller de Investigación Visual y premiada en el Encuentro Nacional de Arte Joven de Aguascalientes en 1987. En el mismo año obtuvo el primer lugar de grabado en el Salón de Octubre y en 1991 ganó la I Bienal Nacional José Clemente Orozco. El hiperrealismo de su pintura se conjunta con el impacto de sus temas. La predilección por la muerte y los muertos, por la descomposición física y moral del ser humano se proyectan en una muy extraña forma de entenderse con el mundo. "Las palabras salen sobrando ¿Qué se puede decir frente a un cadáver?", ha dicho esta artista alguna vez. Y sin embargo la contemplación de un cuerpo muerto suscita en ella hondas reflexiones, de carácter existencialista pero también cosmogónico, sobre nuestra naturaleza, vida nacida para la muerte, muerte como requisito para el equilibrio vital.

Tal es el planteamiento del cuadro "Sin título". Imágenes retomadas de la morgue donde lo material y lo inmaterial conviven; la contundencia del cadáver con la presencia difuminada de quien lo atestigua, la muerte como acto de trascendencia construye la base de su discurso pictórico, inevitablemente inquietante.

Alán Cervantes